{"id":61,"date":"2019-10-30T13:12:00","date_gmt":"2019-10-30T13:12:00","guid":{"rendered":"http:\/\/aluvionazul.com.ar\/notas\/?p=61"},"modified":"2025-08-31T13:15:16","modified_gmt":"2025-08-31T13:15:16","slug":"categoria-60","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/aluvionazul.com.ar\/notas\/2019\/10\/30\/categoria-60\/","title":{"rendered":"Categor\u00eda 60"},"content":{"rendered":"\n<p>Salvadora siente su panza dura. Es domingo. El sol de la \u00faltima semana de octubre est\u00e1 envalentonado, amarillo en el centro y rojo en los bordes, como si lo hubiesen provocado.<\/p>\n\n\n\n<p>Chitoro agarra la pava y coloca agua en el centro de la calabaza. Se toma su tiempo. Mueve la bombilla hacia un costado y luego hacia el otro. Acomoda la yerba con el dedo \u00edndice izquierdo y despu\u00e9s lo lleva a la boca. Absorbe hasta escuchar la \u00faltima gota. Ella da un paso. Es corto. Una puntada filosa la visita en el medio del vientre. Contrae los labios, en forma de caparaz\u00f3n, y cierra los ojos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Vamos \u2014dice Chitoro\u2014. Ya est\u00e1 llegando.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Esper\u00e1 un poco. Ya se me pasa.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Vamos, Salvadora. No seas cabeza dura.<\/p>\n\n\n\n<p>Abren la reja, esquivan a un perro al que le falta una pierna y dan un paso. Es corto. Jadea. La cal sedienta baila entre sus chancletas. Contin\u00faan la marcha. Otro paso. Otro jadeo. Otro paso. Otro jadeo. As\u00ed pasa la primera cuadra. Siente cada vez m\u00e1s firme el abdomen. Otro paso. \u00a1Ufff! \u00a1Ay! Sigue. Un paso m\u00e1s. Falta menos. Otro paso. Otro jadeo. Despu\u00e9s otro m\u00e1s. No frena, pero reduce la marcha.<\/p>\n\n\n\n<p>Llegan a la estaci\u00f3n. De ah\u00ed se suben al tranv\u00eda y bajan en Lan\u00fas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Ya casi estamos \u2014dice ella\u2014. Un poco m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>Se apoya en una pared y lleva la mano al tobillo izquierdo, rasc\u00e1ndose con las u\u00f1as desparejas de abajo hacia arriba para intentar mitigar la picaz\u00f3n de un sarpullido.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Tranquila \u2014se dice a s\u00ed misma\u2014. Otro paso.<\/p>\n\n\n\n<p>Jadeo.<\/p>\n\n\n\n<p>Al llegar al Hospital Evita, ve una imagen brillosa pegada al cord\u00f3n de la vereda. La estela y el reflejo casi la encandilan. Se acerca a esa masa amorfa e incandescente; sus pupilas se contraen. No puede apartar la vista, aunque quisiera. Se agacha con una renovada plasticidad, lo agarra y se lo guarda en la cartera. Jadea y da un \u00faltimo paso mientras abre las fauces: \u00a1AAAAYYY!<\/p>\n\n\n\n<p>En diez minutos tendr\u00e1 entre sus brazos, agarrado de un cord\u00f3n umbilical ocre y resistente, a su primer hijo var\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>1967<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Pisa primero. Gira hacia un lado y luego hacia al otro. Levanta la vista y empieza a correr. No mira el suelo. No le hace falta. El viento levanta la tierra y lo envuelve como un hurac\u00e1n hambriento. \u00c9l no le escapa. Se mete en el medio de la tormenta de arena, sin dudarlo ni siquiera un instante. Tose. El polvillo est\u00e1 recostado en su cara h\u00fameda. Sabe que no debe moverlo demasiado para evitar que se forme barro. Ni cuando el ardor se hace insoportable se da el lujo de cerrar los ojos. No. \u00c9l no. Ni siquiera un segundo. Conf\u00eda en su percepci\u00f3n espacial. No quiere fallar. No puede. No le sale. Prefiere no dar ventaja. Aunque la voluntad no siempre es la \u00fanica invitada al sill\u00f3n de las decisiones. Ya lo sabr\u00e1 m\u00e1s adelante. Ahora tiene a Don Chitoro que lo mira fijamente. Y lo hace, sin pesta\u00f1ar, directo a los ojos: \u201cHay que ganarle a Tres Banderas. Olvidate, por un rato, que ah\u00ed est\u00e1 Goyo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>1968<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u2013 Francisco, \u00bfc\u00f3mo le va?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013 Bien. \u2013 Quiero que pruebe a un amigo m\u00edo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013 And\u00e1 a hacer la entrada en calor. Otra vez llegaste tarde -le dice mientras le marca el centro de la cancha levantado las cejas-. Tenemos la divisi\u00f3n completa.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013 \u00bfLo hago venir? Dele.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>1969<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>17 hs. Sigue corriendo. Las zapatillas Flecha est\u00e1n sostenidas en unos hilos finos que pronto terminar\u00e1n de romperse. Sabe que son para la escuela, pero descalzo no lo dejan entrar. Las usa igual. No ser\u00e1 gratuito. Nada lo es. Ya lo aprendi\u00f3. Ya casi est\u00e1 por terminar. Acelera porque se le est\u00e1 por escapar. \u201c\u00a1Corr\u00e9!\u201d, se aturde en su propio silencio. Tropieza y cae en un agujero profundo de casi tres metros. No cierra los ojos. Est\u00e1 a oscuras. Es un pozo ciego. Uno profundo. El primero de muchos. Pero no lo sabe todav\u00eda. Todo huele y duele. \u00c9l est\u00e1 ah\u00ed, repleto de mierda. Y le llega hasta el cuello. Tiene una arcada. Luego otra. Pero sigue. Sigue. Sigue. Y sigue. Esquiva, gira y vuelve a eludir todo lo que quiera frenarlo. Una vez, dos veces, mil, un mill\u00f3n. Las que haga falta. No la abandona aunque est\u00e9 rodeado. Esa promesa, lo sabe, no la romper\u00e1 nunca. As\u00ed le ense\u00f1aron. O as\u00ed lo aprendi\u00f3. Y la sacar\u00e1 de ah\u00ed dentro.<\/p>\n\n\n\n<p>20 hs. Abre lentamente la puerta de chapa, como si quisiera dormirla. La falta de aceite lo delata con un chirrido estridente.<\/p>\n\n\n\n<p>Shhhhhkkkkkkkkrrrrrrrrriiiissssjjjttttt<\/p>\n\n\n\n<p>Chitoro no levanta la cabeza. Llega a verlo en el reflejo de una ventana rota. Tira la pinza pico de loro al piso y lo empieza a correr alrededor de la mesa. Pelu salta una silla y esquiva una caja con botellas vac\u00edas. Se tropieza, pero sigue y no cae. Lo agarra de la remera y, con la mano entreabierta, le da una cachetada seca en el ment\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013 \u00a1\u00bfEn d\u00f3nde te metiste?! \u00a1Ol\u00e9s a mierda!<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013 Me ca\u00ed -dice Pelu al borde de la l\u00e1grimas- cuando fui a buscar la pelota.<\/p>\n\n\n\n<p>Se oyen ruidos met\u00e1licos. Una sombra se proyecta en los rostros agitados.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013 Andate, Pelu -dice Salvadora, en un tono seco, mientras empu\u00f1a un utensilio de cocina met\u00e1lico-. \u00a1Ahora!<\/p>\n\n\n\n<p>Chitoro pierde el \u201cChi\u201d y ahora es s\u00f3lo un Toro. Est\u00e1 empapado. Tiene las pupilas dilatadas. De las entra\u00f1as emerge un bramido gutural.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013 \u00a1Aaaaaaaaaaahhhhhhhhh! Ella le muestra el borde filoso y, en el aire, hace un adem\u00e1n de cortar. Una vez. Dos veces. El reflejo del acero lo encandila. Abre la mano y Pelu sale corriendo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013 \u00a1Calmate!<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013 No lo defiendas. Hizo mierda las zapatillas. \u00bfCon qu\u00e9 va ir al colegio? Le dije que no y se fue igual -se\u00f1ala Chi(toro) mientras se saca el cintur\u00f3n-. Se re cag\u00f3 en lo que le dije.<\/p>\n\n\n\n<p>Pelu abre la puerta la habitaci\u00f3n y la cierra de un golpe. All\u00ed los catorce ojos de sus hermanos lo rodean de pies a cabeza, en silencio.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013 Si lo volv\u00e9s a tocar, cuando duermas, te mato-.<\/p>\n\n\n\n<p>Salvadora gru\u00f1e mientras le muestra el cuchillo. Te juro.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>1 AM<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Chitoro duerme sentado en la silla. Salvadora repasa la mesa con un trapo. Pelu camina de puntillas y cierra suavemente la puerta de la habitaci\u00f3n. Tiene el pelo h\u00famedo y una remera blanca.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No lo vas a matar, \u00bfno?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Si te vuelve a tocar, s\u00ed. Las promesas se cumplen.<\/p>\n\n\n\n<p>Salvadora mira de reojo y abre un caj\u00f3n. Pelu le pone la mano encima. Salvadora se la quita. Chitoro sigue roncando.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Sentate en la mesa \u2014dice Salvadora en voz baja\u2014. Ahora voy.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 vas a hacer? No volvi\u00f3 a hacerlo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Sentate, te dije. Pelu se sienta, abre los ojos y mueve sus manos velozmente, como si tuviera fr\u00edo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Tom\u00e1 \u2014apoya en la mesa una bandeja con un pedazo de carne\u2014. No les cuentes a tus hermanos y mucho menos a tu padre. A ellos les di ensalada.<\/p>\n\n\n\n<p>Se oyen los ronquidos. Pelu come de un bocado el contenido del plato. Se acerca con la boca llena y le da un beso en los labios a Salvadora.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Te amo, \u00bflo sab\u00edas?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014S\u00ed. Yo tambi\u00e9n. No te das una idea de cu\u00e1nto.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>1970<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfMe llev\u00e1s?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Grrrrrrr\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Viejo, despertate. Dale, \u00bfme llev\u00e1s?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014And\u00e1, Pelu. Dejame dormir.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Dale, por favor. \u2014Si llueve no vamos \u2014responde Chitoro dormido mientras realiza un adem\u00e1n de dolor en la espalda\u2014. And\u00e1, dale. Estoy fusilado.<\/p>\n\n\n\n<p>Llueve. Llueve. Agua. M\u00e1s agua. Se filtran las goteras por el techo de chapa. Tic, tic. Hay que correr. Va. Pone baldes justo debajo. Se queda despierto y los mira de a ratos. Tic, tic. Los vac\u00eda. Se le pega la tierra a la planta de los pies: barro, otra vez. Mira por la ventana. Tic, tic, tic. Afuera, la reja se mueve como un barrilete. \u00c9l est\u00e1 en silencio; sus ojos enrojecidos quieren copiar al cielo, aunque no lo hacen. Sus hermanos duermen. Escucha los truenos: uno\u2026 \u00a1OTRO a\u00fan m\u00e1s fuerte! \u00a1Bllloooooouuuuuumm! Mira hacia arriba, junta las manos y cierra los ojos. Mueve dos dedos de la mano derecha hacia el pecho, luego de lado a lado, y por \u00faltimo se da un beso en los dedos. La siguiente hora hace lo mismo: se levanta, vac\u00eda los baldes, escucha c\u00f3mo duermen sus hermanos y se queda mirando por la ventana. Pide un favor y hace una promesa. A la media hora el agua se detiene.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>S\u00e1bado, 11:30 horas.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No es ac\u00e1 \u2014comenta un empleado de mantenimiento detr\u00e1s de un barrote descolorido\u2014. Est\u00e1 todo vac\u00edo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Al pibe le dijeron Barrio Malvinas \u2014interrumpe Chitoro con el ce\u00f1o fruncido\u2014. \u00bfEst\u00e1s seguro?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfNo se enteraron?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 cosa?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Es en Parque Saavedra \u2014acota mientras se seca la transpiraci\u00f3n de la frente.\u2014. \u00bfNo vieron la nota del club? Cambi\u00f3 la sede por el torment\u00f3n de ayer.<\/p>\n\n\n\n<p>Padre e hijo se miran, agradecen con un adem\u00e1n y se alejan unos pocos metros sin hablar; el viento se escurre debajo de sus suelas planas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Pelu, vos sab\u00e9s \u2014dice Chitoro\u2014. Otro colectivo no; no podemos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Caminemos. \u00a1Dale!<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfEst\u00e1s loco? No llegamos m\u00e1s; queda en la loma del orto.<\/p>\n\n\n\n<p>Pelu respira profundo y se lleva la mano a la cabeza.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Probaremos el a\u00f1o que viene.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No; tiene que ser hoy.<\/p>\n\n\n\n<p>El empleado de mantenimiento se acerca.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfQuieren que los acerque? \u2014acota mientras mueve un juego de llaves que lleva en una de sus manos\u2014. Tengo espacio en la chata.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>13 horas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Es re tarde; ya casi que se van. \u00bfA d\u00f3nde estaban?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Me mandaste a cualquier lado; \u00bfsos boludo?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Esperame que te presento a Francisco \u2014responde apurado Goyo\u2014. Ven\u00ed, Pelu, dale; metele que faltan diez minutos.<\/p>\n\n\n\n<p>Goyo y Pelu empiezan a trotar; Don Chitoro se sienta en un banco detr\u00e1s de la l\u00ednea de cal y se sostiene la frente con las manos como si le pesara la cabeza.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bf\u00c9l es tu amigo, Goyo?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014S\u00ed, Don Francisco.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014And\u00e1, pibe; agarr\u00e1 la pechera blanca.<\/p>\n\n\n\n<p>Suspira y se la coloca; la arremanga porque se le mete entre las rodillas. Elonga con sus manos hasta llegar al suelo; levanta la mano izquierda y pide levant\u00e1ndolas cejas. Pica dos veces antes de que se inmovilice en su muslo y empieza a correr: da un paso, otro y otro m\u00e1s; sigue corriendo sin parar. Don Francisco empieza a transpirar como si estuviera corriendo \u00e9l; se le cae o tira la campera; es lo mismo: ya no tiene un solo latido normal. Da un paso m\u00e1s\u2026 otro\u2026 y otro m\u00e1s\u2026 sigue corriendo\u2026 levanta la vista\u2026 el arquero sale a toda velocidad\u2026 lo elude\u2026 da dos pasos m\u00e1s\u2026 golpea suavemente la pelota y empieza a rodar\u2026 nada parece detenerlo: ni el barro ni las piernas de los rivales\u2026 sigue rodando hasta perderse en el fondo del arco\u2026 \u00a1GGGGGGGGGOOOOLLL!<\/p>\n\n\n\n<p>Don Francisco levanta un brazo y llama a Goyo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Ven\u00ed!<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 pasa?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfEste amigo tuyo qui\u00e9n es?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u201cEl Pelu\u201d \u2014responde Goyo\u2014 \u00bfLe gust\u00f3?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Ven\u00ed, pibe! \u2014grita Don Francisco\u2014 Quiero decirte algo.<\/p>\n\n\n\n<p>Pelu se acerca trotando.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Quedaste.<\/p>\n\n\n\n<p>Los dientes no le entran en la cara; quiere gritar pero no lo hace.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 edad ten\u00e9s?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Nueve; a fines de octubre cumplo diez; soy categor\u00eda 60.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfEn serio? \u00bfTen\u00e9s ac\u00e1 tu documento?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No s\u00e9; esper\u00e1 que le pregunto a mi viejo.<\/p>\n\n\n\n<p>Pelu sale corriendo hacia afuera de la cancha: un paso\u2026 dos\u2026 tres\u2026 cuatro\u2026 cinco\u2026 La lengua se le escapa de la boca por culpa de los pulmones agitados; se desenrolla el nudo de la pechera y se la saca; jadea\u2026 respira\u2026 da un paso\u2026 otro\u2026 est\u00e1n frente a frente\u2026 se miran\u2026 ninguno pesta\u00f1ea siquiera; una gota de transpiraci\u00f3n corre por el p\u00f3mulo de Pelu hasta caer sobre sus pies: est\u00e1n embarrados; Chitoro no hace ni dice nada: est\u00e1 inm\u00f3vil como si lo hubiesen ba\u00f1ado con cemento; el cielo est\u00e1 gris y empiezan a asomar algunas nubes negras; Don Francisco interrumpe la m\u00edmica familiar:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Pasame tu nombre y apellido, pibe; as\u00ed ya te agrego a la lista; rajemos r\u00e1pido que se viene otra vez la lluvia.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Diego; Diego Maradona, hijo.<\/p>\n\n\n\n<p>Nota publicada en <a href=\"https:\/\/historiasnarradas.com\/2019\/10\/30\/categoria-60\/\" data-type=\"link\" data-id=\"https:\/\/historiasnarradas.com\/2019\/10\/30\/categoria-60\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">www.historiasnarradas.com<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p class=\"post-excerpt\">Salvadora siente su panza dura. 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